A partir de 2026, el control de los movimientos de dinero dará un paso más. La Agencia Tributaria reforzará el cruce de información bancaria con las declaraciones fiscales para comprobar que lo que entra y sale de las cuentas tenga coherencia con lo declarado. No se trata de que “todo tribute”, sino de que todo movimiento pueda explicarse y justificarse.
La premisa es clara: cualquier cantidad que pase por una cuenta bancaria, ya sea de empresa, autónomo o particular, debe tener un origen y un destino reconocible. Y esta vigilancia no solo se centrará en los ingresos, sino también en los pagos.
Empresas: atención a socios, aportaciones y pagos informales
En el ámbito empresarial, Hacienda pondrá el foco en la relación entre la facturación declarada y los ingresos reales en cuenta, los pagos a proveedores y colaboradores, y especialmente en los movimientos entre la empresa y sus socios o administradores. También se contrastará la información que declaran terceros, como clientes y proveedores.
Un ejemplo habitual es la entrada de dinero de un socio para cubrir un problema puntual de tesorería. Esa operación es perfectamente válida si se documenta correctamente como préstamo, aportación de socios o ampliación de capital. El problema surge cuando el dinero entra “sin más”, sin contrato ni justificación. En ese caso, Hacienda puede considerarlo un ingreso no justificado y exigir su regularización.
Lo mismo ocurre cuando el dinero sale de la empresa hacia un socio. Una transferencia puede ser correcta si responde a una nómina, una factura por servicios reales, un dividendo aprobado formalmente o la devolución de un préstamo previo. Si no encaja en ninguno de estos supuestos, el riesgo es que se califique como retribución encubierta o gasto no deducible, con el consiguiente ajuste y posibles sanciones.
La conclusión es sencilla: el dinero puede moverse, pero siempre con causa, concepto y documentación.
Autónomos: el problema no es mover dinero, sino mezclarlo
En el caso de los autónomos, el principal foco de control será la coherencia entre los movimientos bancarios y las declaraciones. Hacienda revisará ingresos en la cuenta profesional que no aparezcan reflejados fiscalmente, transferencias recibidas sin concepto claro, pagos personales desde la cuenta de la actividad y cobros recurrentes por Bizum o transferencia.
Un ejemplo frecuente es la entrada de una cantidad puntual para cubrir un gasto o como anticipo. Si entra en la misma cuenta donde se cobran los trabajos, conviene indicar claramente el concepto y, si procede, documentarlo. De lo contrario, puede interpretarse como un ingreso de la actividad y obligar a tributar por él.
También genera problemas el pago de gastos personales desde la cuenta profesional. Estas operaciones suelen dar lugar a gastos no deducibles y a incoherencias que aumentan las probabilidades de recibir un requerimiento.
Aquí la clave es doble: separar cuentas personales y profesionales y justificar cada movimiento.
Particulares: transferencias familiares bajo la lupa
Para los particulares, el refuerzo del control afectará sobre todo a las transferencias repetidas o de importe relevante sin justificación. Hacienda analizará ingresos habituales que no encajen con la renta declarada o movimientos que puedan parecer donaciones encubiertas.
Si unos padres transfieren a su hijo 300 euros al mes para ayudarle, una ayuda puntual suele no generar problemas. Sin embargo, cuando es recurrente, puede considerarse una donación periódica y, en su caso, debería declararse conforme a la normativa aplicable. Como alternativa, muchas familias optan por formalizar un préstamo familiar sin intereses, debidamente documentado.
La misma lógica se aplica cuando es el hijo quien ayuda de forma continuada a sus padres. Ayudar es legal, pero cuando la periodicidad es constante, conviene ordenar la situación para evitar explicaciones posteriores.
Errores que se verán más a partir de 2026
Con el nuevo escenario, ganarán peso errores que hasta ahora pasaban más desapercibidos: pensar que Hacienda solo controla grandes cantidades, no indicar concepto en las transferencias, mezclar cuentas personales y profesionales, realizar pagos a socios sin encaje fiscal claro o percibir ingresos recurrentes que no se reflejan en las declaraciones.
En este contexto, la frecuencia y la coherencia serán tan importantes como el importe.
Recomendaciones clave
De cara a 2026, conviene anticiparse: separar cuentas, utilizar conceptos claros en las transferencias, documentar préstamos y aportaciones, evitar pagar gastos personales desde cuentas de negocio y revisar las transferencias familiares periódicas para darles el encaje adecuado.
En definitiva, el riesgo no está en mover dinero, sino en hacerlo sin orden ni justificación. Un movimiento bien planteado hoy puede evitar un requerimiento mañana. En Sersa Asesores ayudamos a empresas, autónomos y particulares a revisar sus operaciones y a adelantarse a los nuevos criterios de control, aportando seguridad y tranquilidad en la gestión diaria.

